¿Cómo tu web tiene que ayudar al negocio?

¿Para qué sirve realmente la web de un negocio?

Una cuestión que no es tan obvia como en principio podamos suponer: “para qué sirve la web corporativa; qué se quiere transmitir con ella, ¿es igual una página web para todas las empresas?”. Entender para qué sirve una página web en una empresa es fundamental para comprender por qué se hace esta inversión. Al mismo tiempo, se trata del primer paso para decidir qué enfoque se le va a dar al sitio online del negocio.

Una agencia experta en la creación de sitios web será el apoyo principal del cliente inexperto. Pues gracias a su experiencia, podrá asesorar y acordar cuál es el tipo de web ideal para el negocio del cliente. Aun así, conviene tener unas nociones básicas sobre las clases de páginas y los beneficios que pueden esperarse de ellas. El objetivo es aprender a identificar si la agencia de diseño es confiable y honesta con lo que ofrece.

Una página web para cada negocio

En una empresa, una página web siempre se hace con vistas a cumplir un determinado objetivo. Uno de ellos puede ser alguno de la siguiente lista —o la combinación de varios—.

– Ofrecer información sobre la empresa y sus servicios a nuevas personas (captar clientes que hasta el momento no tenía a través de Internet).

– Informar sobre novedades, actualizaciones y nuevos productos a clientes ya existentes.

– Permitir la compra online de productos o hacer reservas, mediante las pasarelas de pago integradas en la plataforma.

– Mostrar catálogos de productos o servicios.

– Hacer que los visitantes realicen otras acciones como completar un registro, suscribirse a la página, hacer clic en un enlace determinado, rellenar un formulario o solicitar un presupuesto.

Los negocios son diversos y, como podemos ver, la web no siempre persigue los mismos objetivos.

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Una página web corporativa

Este es el primer tipo de web para empresa que trataremos en esta entrada. Una web corporativa incluye la información básica sobre la actividad de la empresa y sus productos. También puede incorporar una sección con un resumen sobre la historia de la marca. La finalidad de una web corporativa es dar a conocer la marca en Internet, los valores de la empresa, su forma de trabajar, los productos que ofrece y, con frecuencia, permitir que el cliente establezca contacto.

Una página web corporativa básica y funcional para una empresa pequeña puede costar unos 1 000 € o incluso menos. Normalmente, las agencias de diseño crean este tipo de webs a partir de herramientas de uso público como WordPress. Las organizaciones de mayor tamaño pueden requerir webs corporativas programadas desde cero. Es decir, diseñadas a medida por un equipo informático sin hacer uso de las herramientas prediseñadas para la creación de webs. En esos casos, el precio puede abarcar varios miles de euros.

El precio varía según las necesidades de la web, que dependerán de la magnitud del negocio. Una web corporativa puede incorporar o no tienda online. En algunos negocios, tan solo es necesario presentar la información de la empresa, para que los clientes la encuentren en Internet y luego la visiten en persona. Ejemplos son los restaurantes, clínicas médicas, centros de estética, peluquerías o las tiendas de mascotas.

En esos supuestos, la estrategia SEO (hacer que las personas encuentren la empresa desde los buscadores de Internet) irá enfocada en captar clientes que buscan los servicios de la empresa junto con el nombre de la población, provincia o zona geográfica (búsquedas localizadas).

La web corporativa puede acompañarse de un blog. No todos los clientes desean incluir el blog, pero las agencias siempre lo recomiendan. Apoya las estrategias de posicionamiento SEO y aporta valor a los visitantes de la página.

La tienda online en una empresa

El punto fuerte de otros negocios es aprovechar las posibilidades de la llamada tienda online o e-commerce. El ejemplo más claro es el minorista, aunque también las empresas que venden servicios como asesorías o ebooks (libros y manuales digitales) pueden beneficiarse de este tipo de páginas. El diseño de una web de tienda online cambia respecto a la corporativa. Comparten algunas similitudes, pero la principal diferencia es que, en este caso, la página web funcionará como un gran escaparate de productos.

Dará prioridad a las categorías de cada tipo de producto, sus imágenes, precios, ofertas, e incluirá un buscador. Y, lo más importante, incorporará un sistema de registro de direcciones y pasarelas para pagar online. El enfoque de la tienda virtual no es solo mostrar la empresa, sino dar facilidades para que el cliente pueda realizar la compra o reserva desde su ordenador.

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Cualquier pequeño o mediano negocio puede tener su propia tienda online por un precio asequible. Las agencias trabajan con diversas plataformas para diseñar tiendas virtuales. Algunas son PrestaShopShopify o Magento. En el caso de WordPress, se puede combinar la web corporativa con la tienda online, gracias a su plugin WooCommerce.

La tienda también puede incorporar su propio blog (y, de hecho, es lo recomendable). En él se tocarán temas de interés y consejos sobre el sector de los productos ofertados. Cuando los contenidos se trabajan bien, un blog mejora el ranking del catálogo en los buscadores y, por supuesto, ayuda a la empresa a posicionarse como experta en su campo.

A veces, los mayoristas también usan tienda digital. En este caso, se llama plataforma de venta B2B, y suele sincronizar el catálogo con el de los minoristas; con actualizaciones de stock en tiempo real, posibilidad de envíos directos desde el almacén del proveedor, etc.

Página nicho

La página nicho ni es web corporativa ni tampoco suele ser tienda, propiamente dicha. Se trata de una web dedicada a un tema muy concreto —en ocasiones, toda la página es para un producto muy específico—. Cada vez más freelancers y profesionales de los ingresos pasivos trabajan con ellas en los presentes días.

Normalmente, las páginas nicho se monetizan mediante la inclusión de publicidad o la promoción de productos de terceros. Un método muy recurrente son los enlaces de afiliados, donde el propietario de la página nicho cobra una comisión por referir el producto de otra empresa a un visitante.

La página nicho, por lo general, no incluye información sobre la empresa, su historia o los valores de marca. Se enfoca casi exclusivamente en los productos y en proporcionar valor sobre estos. Tampoco es común que esta página tramite las compras. Los ingresos llegan por la promoción.

Sí hay casos concretos donde suele crearse una página nicho para vender un producto específico. La estrategia a emplear aquí suele ser el contenido muy sensacionalista y atrayente. Hay personas que ganan dinero en Internet haciendo varias páginas nicho.

Solo blog

Por último, hay ciertos negocios que solo requieren el blog. Sucede cuando la persona es muy experta en un tema o quiere posicionarse a sí misma como su propia imagen de marca. Esta estrategia puede venir bien para ciertas profesiones como el coach o asesor virtual, los expertos en bolsa (trading), el entrenador personal, un psicólogo online, o alguien que crea sus propios productos artesanales (muñecas, ropa, decorativos…).

También suele ser habitual usar el blog cuando la persona antepone el valor al cliente antes que la venta (que llegará como efecto secundario). El blog es la estrategia menos intrusiva para el potencial comprador, pero requiere más trabajo dar con la clave para lograr las conversiones.

Los posts de un blog podemos enlazarlos a otras páginas webs, que pueden ser del propietario o de terceras personas, donde los lectores tramitarán la compra de productos. Un blog se puede monetizar con la estrategia de afiliados que se hemos visto en las páginas nicho. También sirve para ganar dinero con la inserción de anuncios publicitarios en los posts.

¿Cuál de los tipos de páginas vistos es mejor?

No hay una respuesta simple sin antes haber analizado el caso o la idea del cliente en concreto. Para resumir lo que se hemos visto.

– Web corporativa: Para negocios que quieren captar al cliente para una posterior visita presencial. También se busca llamar a la acción, al contacto, a usar el teléfono, pedir presupuesto…

– Tienda online: Es para los negocios con un amplio catálogo de productos que desean tramitar la compra a distancia. Que el cliente pague directamente en la página y luego reciba el pedido en casa.

– Página nicho: Ideal si se busca un poco de dinero extra mensual, que funcione como ingreso pasivo. Puede ser recomendable como primer negocio online, con el que se puede ir probando el marketing digital.

– Blog: La marca es la persona. Es recomendable en servicios que requieren un trato más cercano y personal con el cliente, como la asesoría, la dietética… Se busca generar confianza antes que ventas.

Ahora, ya sabemos para qué sirve una página web en una empresa. Sin embargo, lo ideal es ponerse en contacto con una agencia experta en creación de páginas web y marketing digital. ¿Por qué? Porque gracias a sus conocimientos, adquiridos tras haber trabajado con cientos de clientes, pueden identificar cuál es la más viable según el negocio en cuestión. O bien, si es necesario combinar varias de estas estrategias.

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