¿Baja por enfermedad? ¿Autónomos?

¡Hola lector! ¿Hola lectora!

En el artículo de hoy queremos hablar sobre un tema que tiene mucha tela que cortar: la baja y los autónomos.

¿Vamos allá?

¿Sabes cuáles son tus derechos como autónomo cuando estás de baja?

Siempre se ha dicho que los autónomos no se pueden poner enfermos.

Por eso, en el artículo de hoy queremos dejar a un lado todos esos mitos y darte a conocer cuáles son tus derechos en caso de baja por enfermedad.

Derechos de los autónomos en caso de baja por enfermedad

La diferencia principal entre un autónomo y un trabajador por cuenta ajena es que los primeros deben pasar su cotización a la Seguridad Social, aunque estén en un hospital, cosa que no pasa cuando eres asalariado.

¿Lo sabías?

La ATA, que es la asociación de los trabajadores autónomos, denuncia este hecho.

Sobre todo porque prácticamente el 80 % de los autónomos españoles cotizan lo mínimo, lo que quiere decir que a los 21 días de la baja médica cobrarías tan solo el 75 % de su cuota.

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¿Qué puede hacer un autónomo en la situación de incapacidad temporal?

El autónomo está obligado a cotizar por contingencias comunes tanto en el RETA como en cualquier mutua que escoja.

Esto te garantiza el sistema de asistencia básico para accidentes no laborales y enfermedades comunes.

También puede decidir si te conformas con una cobertura básica o si prefieres cotizar de otra forma, como la cotización por enfermedad profesional y accidente de trabajo.

Incapacidad temporal por contingencia común

El requisito es cotizar en los 5 años previos un mínimo de 180 días. Así, el beneficiario recibirá asistencia médica del Sistema Nacional de Salud.

Las prestaciones se harán efectivas al cuarto día tras la baja y hasta el día 20 percibirás un 60 % de la base reguladora de la cotización.

Este porcentaje se incrementará hasta el 75 % a partir del día 21.

Incapacidad temporal por accidente de trabajo y enfermedades profesionales

Dependerá de la mutua que hayas seleccionado, que es la que te asistirá.

Si estás cubierto, se te garantiza una prestación del 75 % de la base de cotización desde el siguiente día al reconocimiento de su incapacidad temporal.

Este derecho de cobertura se adquiere en el instante en el que se pide.

Los accidentes laborales no son iguales para todos

Cuando se lesiona un trabajador por cuenta ajena, el total de la lesión está incluida como consecuencia del trabajo. Sin embargo, un autónomo no tiene una presunción de profesionalidad. Lo que quiere decir que si sufre un infarto mientras trabaja, por ejemplo, ha de probar que es consecuencia de su actividad.

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En la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo se registran los accidentes in intineres.

Es decir, los desplazamientos del autónomo de casa al trabajo.

De este modo, se comienzan a equiparar los derechos con los asalariados. Eso sí, esta ley exige que el autónomo tenga un local dado de alta para desarrollar su actividad profesional.

El inconveniente de esto es que muchos de ellos trabajan en casa o se trasladan a las oficinas de sus clientes, por lo que no disponen de un local comercial.

Si al autónomo le quedan secuelas como consecuencia de su enfermedad o accidente, ¿qué sucede?

En lesiones invalidantes será un tribunal médico objetivo el encargado de tomar la decisión.

En otro tipo de circunstancia, como puede ser la pérdida de un dedo, la lesión no es invalidante.

Por lo tanto, tendrías derecho a una indemnización según baremos.

Incapacidad permanente

La incapacidad permanente tiene 4 grados perfectamente diferenciados:

1. Incapacidad permanente parcial

Hay una clara discriminación frente a los asalariados, ya que a estos se les reconoce dicha incapacidad con un 33 %, pero, en la misma situación, un trabajador autónomo ha de demostrar un 50 % de incapacidad. La indemnización en ambos casos corresponde a 24 mensualidades según su base de cotización.

2. Incapacidad permanente total

Se da cuando el beneficiario presenta limitaciones claras que le impidan desarrollar su actividad económica profesional, aunque sí tiene capacidad para desarrollar otras. En este caso, tendrías derecho de pensión del 55 % de la base reguladora de cotización. Para los autónomos, se tiene la posibilidad de percibir 40 mensualidades, en función del origen de su contingencia.

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3. Incapacidad permanente cualificada

Sucede cuando el autónomo tiene 55 años, la titularidad de una explotación agraria, pesquera… y no tiene una actividad remunerada.

4. Gran invalidez

Es un grado de incapacidad permanente muy alto. Se da cuando el beneficiario precisa de un tercero para realizar actividades cotidianas como vestirse o lavarse. Se adquiere un derecho a pensión vitalicia del 100 % junto con una cantidad adicional del 45 % de la base mínima de cotización y del 30 % de la última base cotizada.

Los trabajadores autónomos tienen derecho a solicitar estas indemnizaciones

Es importante señalar que la incapacidad permanente se revisa cada dos años, por si se pudiera agravar la enfermedad o pudiera existir una mejoría.

El autónomo incapacitado puede desarrollar otra actividad compatible con su lesión, excepto en los supuestos de gran invalidez o de incapacidad absoluta.

Conclusión

Por lo tanto, debes tomar en consideración todos los factores que te hemos expuesto si estás de baja por enfermedad y eres autónomo.

Nos vemos en la próxima  😉

¡Vamos, cuéntaselo a todos!

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