Cómo elaborar un plan de responsabilidad social corporativa

La adopción efectiva de una estrategia de responsabilidad social corporativa (RSC) requiere que sigamos un plan de ruta específico hasta su implementación. Los ejemplos de posibles iniciativas de RSC disponibles para una empresa son numerosos.

Podemos empezar por gestos muy básicos dentro de la oficina, por ejemplo, sustituyendo los vasos de plástico por tazas de café de porcelana que se lavan y se vuelven a usar. También podemos colaborar con una estrategia internacional de RSC en la que podamos ser partícipes activos y que tenga un impacto directo y significativo en el mundo.

Reglas para tener en cuenta en la responsabilidad social corporativa

Conocer bien nuestro negocio

Nuestra estrategia de RSC debe ser auténtica y acorde con la organización. La mejor manera de asegurarnos de que sea así es que esta coincida, por ejemplo, con los objetivos, visión y valores de nuestra empresa. Tanto los empleados como los clientes, y todos los que interactúan con nuestro negocio, van a saber exactamente cuándo algo es o no auténtico, por lo que hay que establecer las bases pensando muy detenidamente en su impacto.

Ajustar bien los objetivos

Los objetivos que seleccionemos para la estrategia de RSC deben tener algo (o mucho) de relación con nuestros productos y servicios. Por ejemplo, si tenemos una tienda de ropa de mujer, un buena acción de responsabilidad social corporativa sería apoyar activamente la investigación contra el cáncer de mama.

Ser constante

Tenemos que asegurarnos de que todos nuestros empleados conocen al dedillo los objetivos y estrategias de RSC y que puedan comentarlos entre ellos. Es decir, no convirtamos esto en un secreto, sino en todo lo contrario. De hecho, nuestros esfuerzos, en este sentido, se multiplican cuando todas las personas que intervienen en la empresa tienen una comprensión clara de su rol y están totalmente identificadas con la cultura empresarial.

Simplificar con ejemplos

Al desarrollar e implementar una estrategia de RSC, lo más sencillo, normalmente, es lo mejor. Por poner un ejemplo, hablemos de una marca de yogur orgánico, Stonyfield Farm, cuyo eslogan es muy simple: Comida sana, gente sana, planeta sano.

Cualquiera de nosotros podemos saber lo que la compañía está comprometida a lograr y los clientes pueden desarrollar lealtad a su marca, porque se sienten identificados con lo que ella está haciendo, en este caso, la comida sana.

😎 Por cierto, ¿Sabes que podemos posicionar tu web o tienda y atraer contactos? Click aquí para saber más >>

Trabajar de adentro hacia fuera

Una estrategia de estas características no vale para nada si no involucramos a nuestros empleados en el proceso de desarrollarla e implementarla. Pero no nos referimos a forzar a nadie a que participe, sino invitarlo a una participación activa, donde todo el mundo pueda proponer ideas y llevarlas a cabo. Obtendremos mejores resultados como empresa y nuestros empleados estarán encantados con que hayamos pensado en ellos lo suficiente como para involucrarlos en un proceso tan importante.

Conocer al cliente

Debemos conocer a nuestro cliente. Al desarrollar una estrategia de RSC, es mejor abordar las necesidades más cruciales de nuestros clientes antes de tratar problemas más complejos. Estas necesidades, a menudo, se reducen a las humanas más básicas, como son amor, autoestima, seguridad, pertenencia y autorrealización. Si podemos gestionar estas emociones, habremos conseguido la tan ansiada fidelidad.

Contar nuestra historia

Cuando tengamos implementado nuestra estrategia, no escatimemos esfuerzos en publicitar todos los pasos que hemos dado, nuestro esfuerzo y los éxitos conseguidos. Veremos que muchas personas se van a sentir atraídas por empresas que operan de manera socialmente responsable. Si la gente no sabe nada sobre nuestros programas, perderemos una gran ventaja competitiva. Por lo tanto, contemos nuestra historia, tantas veces como podamos, tanto a nuestros empleados como al público en general.

Ejemplos de RSC exitosos en España

Fábricas Harineras Villamayor

Esta pyme situada en la localidad madrileña de Getafe fue reconocida por la propia Comisión Europea gracias a su política social corporativa. La preocupación por su equipo, la democratización de la toma de decisiones y el empleo de calidad fueron las estrategias de este negocio. Su director general afirmó en su día que un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.

Cervezas Damm

La popular marca cervecera está muy comprometida con el medio ambiente y desde el año 2008 comenzó a trabajar para optimizar la energía con la que producían su cerveza. Se trataba de un proyecto muy ambicioso que tardó en dar sus frutos: hasta el año 2018 no tuvieron una rebaja sustancial del CO2. Redujeron las emisiones de CO2 a la atmósfera en 2600 toneladas. Utilizaron el sistema, tanto en las plantas de envasado como en las de producción. Para que todos entendamos estas cifras, redujeron la huella de carbono de la compañía en su equivalente a una plantación de pino carrasco de más de 1000 árboles.

Iberia

La estrategia de RSC de Iberia está relacionada con la mejora de sus aviones, aparatos altamente contaminantes. Así, la compañía utiliza, progresivamente, modelos mucho más silenciosos y autónomos con bimotores, y que consumen un 25 % menos de combustible. Por otra parte, Iberia está trabajando en un proyecto para reducir el número de residuos que se tiran a bordo, de manera que se pueda reciclar la mayor parte de ellos.

Mercadona

La empresa de Juan Roig se ha caracterizado por llevar a cabo múltiples acciones solidarias, en el marco de una estrategia de RSC relacionada con la alimentación. Así, colabora con la Cruz Roja de varias provincias españolas, con los bancos de alimentos de algunas ciudades y, en tiempos de la pandemia, también estuvieron donando comida a los colectivos más desfavorecidos.

En definitiva, la responsabilidad social corporativa tiene que formar parte de nuestro negocio como parte de la cultura empresarial. No vale todo a la hora de sentar las bases de dicha estrategia, sino que hemos de tener en cuenta claves como la comunicación, la implicación de todos los empleados o que esté relacionada con nuestro negocio. Veremos sus frutos a medio plazo, cuando clientes y empleados comiencen a sentirse identificados con nuestras labores solidarias. Sin duda, merece la pena ligar nuestra empresa a las acciones de la RSC.

0/5 (0 Reviews)
¡Dale caña y haz que se enteren!