¿Cómo saber cuánto vale tu empresa?

Cuánto vale mi empresa es una cuestión que cada gestor o propietario debe plantearse alguna vez. Es posible que solo se trate de un ejercicio teórico, sin visos de hacerse realidad, pero también, a menudo, se convierte en un aspecto clave imprescindible por múltiples motivos.

Queremos proporcionar, en este contenido, todas las claves para desenvolvernos en este terreno y ser capaces de definir con rigor cuál es el valor de mi empresa siempre que sea preciso.

¿Por qué determinar el valor de un negocio?

La información es poder. En consecuencia, nunca está de más conocer ese dato sobre nuestra empresa. Esta información nos permitirá poner en valor y contextualizar muchísimo mejor cada decisión que tomemos.

Además, en la práctica, también solemos encontrarnos con circunstancias especiales que nos instan a calcular este valor empresarial. Comentamos, a continuación, cuáles son los motivos más habituales.

✅ Posibilidades de compraventa

Tanto si pretendemos vender nuestra empresa como si aspiramos a comprar alguna, es un dato imprescindible. En esencia, la valoración de la empresa nos permite conocer cuál es el importe mínimo por el que podemos venderla y, si aspiramos a comprarla, el máximo importe por el que deberíamos hacerlo.

Este cálculo es fundamental para impedir que regalemos nuestras participaciones o acciones y, en el caso contrario, para que no especulemos con el precio.

✅ Aclarar el horizonte

Los directivos y gerentes tomamos decisiones permanentemente. La certidumbre no suele formar parte de ellas, por lo que siempre nos viene muy bien contar con apoyos sólidos que nos amparen. ¿Cómo decidir si seguimos o no con el negocio? ¿Nos conviene aumentar o reducir el capital, abandonar o seguir adelante? Sí o sí, concretar este valor nos ayuda a despejar el horizonte.

✅ Mejorar las decisiones en caso de fusión

Si estamos considerando la posibilidad de fusionarnos con otra organización, o de incorporar un nuevo socio o accionistas, saber cuánto vale lo que tenemos es básico para definir si es conveniente o no y en qué condiciones. En caso de desconocimiento, podemos sufrir estafas, abusos o dificultades.

✅ Valorar la gestión realizada

¿Lo estamos haciendo bien o mal, en términos de dirección y gestión de empresa? Si comparamos el valor de la empresa desde sus inicios a la realidad, nos quedará una clara constancia de cómo está siendo el trabajo directivo realizado. Es, por lo tanto, un elemento importante para estimular la autocrítica. Y, desde luego, nos ayuda a tomar decisiones y a rectificar si conviene.

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✅ Concretar la disolución del negocio

En caso de cese de la actividad, no deberíamos llevarlo a cabo sin saber cuánto vale la empresa. Solo cuando conocemos con precisión el patrimonio que supone, podremos dividir los bienes o las pérdidas de una manera justa y satisfactoria. Es posible, además, que una parte de los propietarios deseen seguir con la actividad y otra cerrarla. Solo de este modo será posible asegurar un acuerdo apropiado. En caso de herencia, los principios que exigen su cálculo son prácticamente idénticos.

✅ Encontrar financiación adicional

Cuando buscamos liquidez extra, financiación bancaria, reestructurar las deudas, reclutar nuevos inversores o preparar nuestras acciones para cotizar en bolsa, es esencial tener claro en qué terreno de juego nos movemos.

✅ Establecer o replantear la política salarial

¿Cuánto deben cobrar nuestros cuadros directivos y nuestro personal en general? Si las cosas se están haciendo muy bien, estamos generando beneficios y aspiramos a retener el talento, será conveniente premiar a los artífices de esta situación con un plus en sus salarios. Igualmente, quizá sea conveniente, o no, repartir dividendos.

✅ Preparar acciones fiscales

Cuando conocemos esta realidad, podremos ir allanando el terreno de cara al futuro en materia fiscal. ¿Estamos pensando en una cesión, traspaso o venta de acciones? Gracias a esta valoración anticiparemos si generará plusvalías o minusvalías y, de este modo, podremos empezar a tomar las decisiones fiscales idóneas.

✅ Considerar todas las posibilidades

Estas son otras razones que animan a calcular el valor de una empresa y que también deberíamos tener muy presentes:

· Detectar puntos de mejora en nuestra organización y gestión.

· Identificar fortalezas y oportunidades en nuestra realidad, las cuales podemos potenciar y aprovechar.

· Compararnos con la competencia y, a partir de ahí, tomar decisiones.

· Definir cuáles son nuestros value drivers, es decir, con qué potencial de desarrollo de las personas y la organización contamos.

· Transmitir nuestros patrimonios y bienes de manera correcta.

Ahora que conocemos cuáles son los motivos que pueden movernos a precisar saber cuánto vale mi organización, el siguiente paso es tener claros cuáles son los métodos posibles para hacerlo y en qué consisten.

Técnicas para conocer el valor de mi empresa

Existen varios procedimientos alternativos para establecer cuánto vale un negocio concreto. A continuación, explicamos cuáles son y cuándo son más o menos indicados según las circunstancias.

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✅ Método de múltiplos

Es fundamental contar con los resultados económicos de muchos años, motivo por el cual suele aplicarse a las organizaciones que atesoran, al menos, 10 años de actividad e histórico de resultados. Se basa en la lógica que tiene pensar que, cuando una empresa lleva muchos años con una evolución determinada, salvo circunstancias excepcionales, los datos futuros no cambiarán demasiado. El factor de distorsión, sin embargo, lo incorpora el propio sector: una crisis inesperada podría alterar por completo la valoración realizada. En actividades donde las ventas son bastante regulares resulta más aplicable. En concreto, consiste en multiplicar por un valor que está entre 3 y 7 la relación entre los datos del año anterior, los del actual y las previsiones del que viene.

✅ Método patrimonial

Menos habitual es utilizar el valor de activos ajustados, consistente en llevar a cabo una valoración de todos los bienes tangibles con los que cuenta la empresa. Gracias a él fotografiamos el momento concreto analizado, pero sin tener en cuenta todos los intangibles que lo contextualizan. Es decir, el dinamismo inherente a las empresas no se contempla de ninguna manera al hacerlo, ni para bien ni para mal.

✅ Descuento del flujo de caja

Tan habitual como el método de múltiplos es esta opción, especialmente válida para las organizaciones jóvenes que no cuentan con un histórico consolidado. El procedimiento se basa en llevar a cabo una proyección de los resultados de los próximos 5 ejercicios, asignándoles un valor presente.

✅ Método por comparación

Cuando es posible encontrar en el mercado operaciones similares a la que pretendemos, podemos aprovechar las reglas de la experiencia y las cantidades definidas en esos otros casos parecidos, y cerrados, para efectuar nuestra valoración.

✅ Coste de oportunidad

¿Qué ventaja nos reporta arrancar con este negocio ya creado en vez de hacerlo de cero? A menudo podemos encontrarnos con barreras o dificultades de entrada que, de este modo, nos evitamos. Hay sectores, especialmente los técnicos, donde es mucho más habitual de lo que imaginamos: la industria farmacéutica, un estanco o una planta de reciclaje son estupendos ejemplos.

✅ Análisis contable

Consiste en aprovechar la contabilidad de la empresa para definir el montante total de su valoración. Para ello, nos fijamos en aspectos como el margen de ventas, la rotación de productos, los activos y pasivos, los costes salariales y los distintos periodos de cobro y pago. A partir del balance de situación y de la cuenta de pérdidas y ganancias, podemos establecer una referencia válida de partida para efectuar nuestra valoración.

✅ Valoración de activos

Es especialmente válido para algunos casos concretos. Consiste en calcular cuánto nos costaría crear un negocio o una compañía idénticos partiendo desde cero. Por ejemplo, un restaurante. Al monto obtenido, eso sí, debemos restar el desgaste y lo ya amortizado de las instalaciones y los equipos disponibles.

✅ Sistemas mixtos

Cuando barajamos a la vez los dos apartados anteriores, es posible que obtengamos una valoración más fiable y ajustada a la realidad. Es decir, ponemos en relación la valoración contable con lo que costaría empezar de cero en similares condiciones.

✅ Ley de oferta y demanda

Concluimos con la aplicación de la ley máxima del mercado, que siempre ajusta el justiprecio de cada compraventa con sus propios criterios.

¿Qué debemos tener en cuenta al valorar una empresa?

Concluimos este análisis técnico con una lista de la compra, o de la venta según las circunstancias, que incorpora los distintos factores y elementos que debemos tomar en consideración cuando se trata de definir el precio o el valor de una organización empresarial.

Es importante tener en cuenta que, aunque son en sí mismos elementos individualizados, en realidad debemos valorarlos en relación con los demás. A efectos teórico-prácticos, el principal atributo que hemos de considerar es la capacidad que tiene la empresa para generar dinero. Esto implica que cada uno de los elementos que vamos a mencionar ahora han de ponerse en valor con su aportación al negocio.

✅ Aspectos físicos

Si todos los elementos a considerar fueran como los de este apartado, las dificultades para valorar una empresa serían mínimas. Nos referimos a los bienes tangibles de una organización: sus instalaciones, el stock de productos, la maquinaria disponible, la flota de vehículos, las herramientas, las materias primas acumuladas, el mobiliario, etc.

Para cuantificarlos, basta con calcular su precio actual o considerar el inicial menos las amortizaciones aplicadas. También es importante actuar con precisión en los matices: cuando la oficina es de alquiler, supone un coste mensual que es imprescindible contemplar; por contra, si es en propiedad no podemos olvidarnos de los gastos de mantenimiento que requiere. En general, el mantenimiento suele ser el gran y peligroso olvidado al llevar a cabo estos cálculos.

✅ Consideraciones legales

Es preciso contemplar aspectos como las patentes, los contratos, las licencias y los seguros, así como cerrar perfectamente los apartados fiscales y mercantiles. A menudo, acudir a un especialista en estos ámbitos es la mejor decisión. Ojo con los flecos de este tipo, ya que pueden generar disgustos inesperados bastante gravosos.

✅ Factor humano

Es una parte bastante delicada y compleja. ¿Cómo se mide el talento o la capacidad potencial de los equipos? Por otra parte, no debemos olvidar aspectos como los sueldos, el absentismo, las bajas por enfermedad, las contribuciones sociales, las posibles prejubilaciones, etc.

✅ Tecnología

Digitalización, tecnología, telefonía, página web y redes sociales, innovaciones desarrolladas, sistemas de alarma, cajas registradoras, etc. son los elementos que debemos contemplar en este apartado. Ahora bien, no basta con calcular su aportación actual, sino que también es necesario prever su depreciación y las exigencias de abastecimiento económico que nos exige su mantenimiento.

✅ Rasgos de economía y finanzas

¿Cuál es la capacidad que tiene ese negocio para generar dinero? Es la máxima fundamental para la mayoría de los especialistas. Por lo tanto, para establecer esta información, debemos barajar y relacionar conceptos como el cash flow, el equilibrio patrimonial, el apalancamiento, las necesidades de inversión o de financiación, etc. Es decir, la rentabilidad de la actividad que nos genera y la estructura financiera existente.

✅ Elementos empresariales

Una empresa es, también, un proyecto de vida, una suma de experiencias y vivencias, un know how determinado y todo lo que se deriva de ello. Incluye una cartera de clientes y proveedores, unos contactos, una capacidad competitiva, una imagen de marca y una serie de oportunidades o de puertas que se abrirán, o no, en función de ella.

Por ello, debemos contemplar en nuestro análisis factores como el posicionamiento, la competencia, el liderazgo, los mercados o nichos conquistados, los clientes estrella y las condiciones en que los tenemos. Para lo bueno y para lo malo, es una información estratégica crucial que debemos tener en cuenta.

Es un apartado, desde luego, basado a menudo en intangibles. ¿Cuándo vale nuestra logomarca? ¿Cómo valoramos la cadena de distribución que hemos generado o la experiencia de producto que proporcionamos a nuestros clientes? Todos sabemos que la marca y la imagen de la compañía son determinantes en la valoración final de una empresa, pero cuantificar su valor es ciertamente complicado.

Una reflexión final

No resulta sencillo calcular cuánto vale mi empresa, lo cual no exime de que debamos hacerlo de vez en cuando e, inaplazablemente, en determinadas circunstancias o situaciones. A menudo, sobre todo, en los casos más emocionalmente impactantes, acudir a especialistas externos puede ser una solución recomendable. Y lo es porque a partir de las conclusiones que obtengamos, debemos tomar decisiones trascendentales para nuestro porvenir profesional, empresarial y personal.

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