Detecta el sabotaje en tu empresa

¿Sabes identificar indicios de sabotaje en tu empresa?

El buen funcionamiento de la empresa determina sus éxitos presentes y futuros. Cuando las cosas se tuercen y no parece haber una razón lógica que lo explique o nada sale como estaba previsto, hay que tener mucho cuidado. Quizá existan aspectos desestabilizadores dentro de tu organización ¿Has descartado que estés sufriendo un sabotaje? Pensar bien es una actitud positiva para el liderazgo, pero investigar qué ocurre si hay problemas es imprescindible.

Queremos contarte qué indicadores pueden hacerte pensar que estás siendo víctima de malas artes, espionajes, fuego amigo u otras hostilidades similares por parte de quienes considerabas aliados.

Cómo prevenir el sabotaje en tu compañía

La prevención es la mejor herramienta: anticiparse a un problema siempre es mejor que tratar de superarlo. Así que permanece atento ante estos indicios de que puede haber un topo, más bien un lobo, en tu equipo.

1. Retrasos misteriosos

Si varios proyectos, o uno fundamental, se han retrasado inexplicablemente y, sobre todo, no es la primera vez que ocurre, ¡ten mucho cuidado! Analiza los porqués de esos retrasos y si objetivamente ningún dato los explica, céntrate en las emociones. Algunos profesionales, conscientemente o no, pueden estar influyendo en esas fugas de tiempo decisivas. Presta atención a aquellos empleados que siempre están quejándose o cuestionándose los tiempos. Empieza tu investigación por ellos.

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2. Descensos de ventas sorprendentes

Los problemas son oportunidades en ropa de trabajo: si estamos vendiendo menos, y lo sabemos, podemos reenfocar nuestro comportamiento en la dirección apropiada. Pero ¿y si así no funciona y el entorno sigue sin explicar lo ocurrido? Empieza a sospechar. No es infrecuente que algunos directivos corruptos, vinculados con el área comercial, estén derivando ingresos a otras sociedades creadas por ellos mismos, o incluso hacia la competencia. Las roturas de stock y las anulaciones postreras de pedidos son algunas de las argucias que utilizan.

3. Balances rarunos

Tal vez sea común que las organizaciones maquillen de algún modo las cuentas según sus necesidades. Ahora bien, cuando esto sucede de espaldas a la dirección general, ello acaba generando decisiones estratégicas calamitosas. Evidentemente, se trata de una conducta delictiva. En cualquier caso, es preferible encargar auditorías contables periódicamente a estar en manos de esos traicioneros delincuentes económicos.

4. Filtraciones recurrentes

Si los medios de comunicación, tus proveedores y tus clientes se enteran al instante de lo que pasa en tu empresa… ¡alguien les está pasando esas informaciones! Y tiene que estar junto a ti, dentro de tu compañía. Lo puede hacer dolosamente o no, da igual: está perjudicando gravemente los intereses corporativos colectivos. Empieza tus pesquisas entre los descontentos, los que afirman haber sido tratados injustamente y aquellos que no han promocionado pese a esperarlo. Sobre todo, céntrate en los nuevos: es algo más habitual entre los que aún no llevan 5 años en la empresa.

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5. Competencia adelantada

Si recurrentemente pasa, tienes el problema en casa. Si las ofertas, diseños de productos e innovaciones de tus competidores pisan una y otra vez tus planes y respuestas, la información confidencial se está escapando desde dentro. En este caso, solo aquellos que tienen acceso a todos esos datos pueden externalizarlos, por lo que es más habitual entre los directivos y cargos de nivel. Investiga si alguno de ellos ha perdido recientemente cotas de poder o de ingresos. Quizá está vendiendo ese material a tus rivales.

6. Ataques digitales

Los hackers maliciosos no descansan, lo cual es inquietante. Pero todavía lo es más saber que el 80 % de los problemas informáticos derivan de malas praxis o desatenciones internas: errores que dañan los discos duros, introducción de virus, eliminación involuntaria de informaciones, etc. son las principales causas. Forma al personal en estos temas y supervisa que todo vaya bien.

7. Desmotivación y mal ambiente

Si de pronto las quejas y los conflictos aumentan inexplicablemente, es que alguien está encargándose de ello. Los rumores malintencionados son devastadores. Si investigas, no tardarás en encontrar los focos del problema.

8. Desvío de fondos

El origen de esta situación puede estar en la misma cúpula del poder de la empresa: el consejo de administración. Quizá algún inversor no asume su necesaria renuncia al trozo de pastel de dividendos que hasta entonces le correspondía. Es complicado detectarlos: solo pueden hacerlo sus iguales. Y son pocos.

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9. Mal uso de recursos

Mantén un inventario de los componentes y materiales que se emplean en tu empresa. Y encárgate de que sea revisado y auditado a menudo. Que alguien se lleve algunos folios ocasionalmente tal vez no es determinante… salvo que todos lo hagan.

10. Cultura del pícaro

Aquello del «todo el mundo lo hace» puede ser devastador para tu organización. Si los jefes no resultan positivamente ejemplares para sus subordinados puedes encontrarte una cultura organizacional donde el egoísmo y la picaresca priman frente al compañerismo y la colaboración. No dejes ningún desatino sin sanción, por pequeño que sea, y empieza desde arriba.

Como ves, tu empresa es susceptible de sufrir un sabotaje. Si tratas de evitarlo poniendo los medios y remedios mencionados, el riesgo disminuye.

¡Vamos, cuéntaselo a todos!

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