Errores que pueden llevar tu empresa a la quiebra 💀💀💀

Los errores fatales que realmente pueden provocar el cierre de tu negocio

No te dejes sorprender por el título de este artículo. Lejos de desanimarte, lo que buscamos es todo lo contrario. Nos gustaría que, como empresario, aprendas a identificar las siguientes circunstancias que podrían significar el fin de un negocio. Los errores más comunes son los siguientes.

¿Qué factores pueden poner en peligro una empresa?

La mala gestión de la empresa

Se incluye todo lo que concierne a la gestión de esta. Desde la contratación y asignación de tareas del personal hasta la contabilidad y el abastecimiento. Basta con que uno de estos pilares fundamentales caiga para que afecte a toda la estructura de la organización. Por eso, nunca debes descuidar ningún departamento. Haz un organigrama de tu negocio. Lleva siempre las cuentas al día, también las estadísticas de la evolución de la empresa (ventas, nuevos clientes, ingresos…); controla el gasto e invierte en lo necesario y cuidadosamente. ¡Una empresa no funciona sola! La gestión deficiente hará que caiga en cadena, desde arriba hacia abajo.

No cuidar las relaciones con los socios

Elige muy bien con quiénes colaboras. Nos referimos a tus proveedores, a otras empresas que te ayudan a promocionarte, a tus transportistas, terceros a quienes contratas servicios… Tu empresa tampoco puede funcionar sin esos otros asociados que hacen posible tu actividad. También mencionamos el supuesto en el que dos o más personas toman parte en la creación de un negocio, repartiendo la inversión. Si, por alguna razón, la relación entre los socios se enfría y cada uno se va por su lado, hay muchas probabilidades de que el negocio quiebre.

Nuestro consejo para ti es que tengas siempre un plan B. No dependas nunca de un único proveedor o de una única agencia de marketing, y valora siempre otras posibilidades para el caso de que tu asociado te fallara. ¿Qué pasa si tu proveedor cierra, por ejemplo? Haz una lista de socios potenciales que presten los mismos servicios que tus socios actuales. Mantenla actualizada por si alguno te fallara y tuvieras que echar mano de ella.

Descuidar la cartera de clientes

Para gestionar un negocio rentable puedes optar por estas dos vías principales: conseguir constantemente nuevos clientes o cuidar de los que ya tienes para que sigan comprándote (o, idealmente, la combinación de ambas). Si no tomas acción para lograr alguno de estos dos propósitos, tu empresa se estancará y caerá en el olvido. Tú eliges los canales que intentarás para conseguirlo. Pueden ser la promoción online, la publicidad tradicional, los comerciales, el marketing de afiliación (ofrecer descuentos o comisiones a quien te traiga una nueva persona), ampliar el público objetivo… En cualquier caso, esta es una parte en la que jamás hay que dejar de trabajar. Siempre hay que captar clientes; sin ellos, los ingresos no llegan.

Calibrar mal la inversión y el retorno

Ocurre a menudo cuando un emprendedor se lanza a materializar una nueva idea, sin un plan mínimo de viabilidad. Ser demasiado optimistas respecto a los ingresos que esperamos generar puede hacer que, al final, los gastos nos asfixien. La mala gestión financiera es uno de los “enemigos mortales” de todo negocio. Si bien es cierto que toda nueva empresa necesita una inversión inicial, también hay que intentar que esta sea la mínima indispensable para que empiece a funcionar. Iremos ajustando la cantidad destinada a los gastos conforme veamos la evolución del proyecto.

Evita, en la medida de lo posible, las deudas. La financiación propia, con unos ahorros destinados a ella, siempre es lo ideal. Las empresas con una ratio de ingresos-gastos negativo o con muchas deudas acumuladas no tardan en cerrar. Hay que invertir despacio, de manera inteligente y no exprimir todo el capital disponible de una vez. Este consejo es básico para todo emprendedor y empresario.

No promocionar o no continuar haciéndolo

El marketing puede gustarte más o menos, pero es indispensable. A veces, el empresario invierte en promoción al empezar la actividad, para captar a los primeros clientes. Pasado un tiempo, se relaja y le resta importancia a esa parte. No cometas ese error. ¡Nunca dejes de promocionar tu negocio! Créenos cuando te decimos que la competencia no va a parar de hacerlo. Recuerda esta frase: “Todas las visitas de clientes son pocas”. Es aplicable al negocio físico y al digital. Quiere decir que siempre se puede mejorar. Si hoy 100 clientes están interesados en tus productos, plantéate que sean 300 y, cuando llegues a esa cifra, 1000… La publicidad siempre sigue adelante.

Empleados incompetentes

Este error es más propio de empresarios cuyo negocio ya está asentado. Hay que vigilar especialmente quiénes son los managers, gerentes, jefes de ventas, subdirectivos… Son cargos especialmente delicados que controlan aspectos importantes de la empresa.

Por último, recuerda que no cumplir la legalidad es otra causa. Personas poco competentes o que hacen uso de malas prácticas en los cargos citados pueden hacer que la compañía quiebre. Intenta, por todos tus medios, prevenir los errores de la lista o corregirlos si los has cometido. Podrías estar a tiempo de salvar la empresa.

¡Vamos, cuéntaselo a todos!

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