¿Qué es la Base Imponible?

Uno de los elementos indispensables a tener en cuenta a la hora de plantear el cálculo de la fiscalidad o la facturación de una empresa es la base imponible. Pero, ¿qué es exactamente y en qué consiste este concepto contable?

¿Qué es la base imponible?

Se puede resumir como la cuantía sobre la que se realiza el cálculo de los impuestos en una factura y aparece de manera obligatoria en ella. Por ejemplo, si se presta un servicio por un valor de 200 y se le aplica un IVA del 21 %, la base imponible sobre la que se calcula esa carga impositiva es la cantidad de 200 euros. De esta forma, habrá que sumar 42 euros más, que son los correspondientes a la citada cuota tributaria, lo que dará un total facturado de 242 euros.

Técnicamente, se define en la Ley General Tributaria como la cantidad de dinero que resulta de “la valoración del hecho imponible”. Es decir, es el resultado de calcular los diversos tipos de ingresos existentes, a los que debe gravarse con el impuesto correspondiente.

Por lo tanto, se utiliza para saber, por ejemplo, cuánto se debe pagar de IRPF (declaración de la renta), de IVA o de impuesto de sociedades.

Está formada por dos partes:

– La general, que incluye los rendimientos del trabajo y del capital, las rentas y los resultados del patrimonio.

– La especial, que consta de todas las variaciones patrimoniales conseguidas en más de un año.

Base imponible versus base liquidable

Una de las confusiones más habituales a la hora de hacer la declaración de renta es la de este concepto con el de base liquidable. De hecho, están estrechamente relacionados, pero representan cálculos diferentes.

La primera de ellas es la suma de todos los rendimientos obtenidos durante el período impositivo. Una vez que se conoce esta cifra es necesario efectuar una serie de reducciones determinadas en la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, y que dan lugar a la base liquidable. Es decir, la base imponible menos las reducciones dan como resultado una cifra, que es la base liquidable y es la que sirve para calcular los impuestos correspondientes.

​👉 Gratis en tu mail los mejores consejos desarrollo de negocio​

​Únete a la newsletter que ayuda a pequeñas y medianas empresas a crecer​​

​Enviando sabes que aceptas nuestra política de privacidad.

Entre las reducciones que dan lugar a la base liquidable, destacan:

– Las pensiones compensatorias en divorcios.

😎 Por cierto, ¿Sabes que podemos posicionar tu web o tienda y atraer contactos? Click aquí para saber más >>

– Las aportaciones a planes de pensiones que tributen como rendimientos del trabajo.

– Las cuotas a mutualidades de previsión social, en trabajadores por cuenta ajena.

De igual modo, hay que tener en cuenta la existencia de la base liquidable especial, que se basa en la parte general de la base imponible. Aquí, se aplica el IRPF para dar lugar a la cuota completa. De todos modos, incluso en este caso existen bonificaciones y deducciones que originan la cuota líquida, como la del alquiler y la de inversión en vivienda habitual. Una vez aplicadas, es cuando se obtiene el resultado final de la declaración.

Base imponible de una factura

El cálculo de este concepto es indispensable en la facturación y puede ser especialmente complicado en los autónomos, ya que no cuentan con expertos en fiscalidad en la empresa.

Cuando un profesional dice al cliente que va a cobrar 300 euros por un trabajo, en principio le está dando la base imponible de la factura. A esta cifra, se le aplicarán las retenciones e impuestos correspondientes, pero la situación puede complicarse cuando se da el precio con impuestos incluidos. En este caso, para poder presentar correctamente las facturas a Hacienda, será necesario calcular la base imponible. Esto se hará aplicando las fórmulas X + 0,21 X o X – 0,15 X, según se trate del IVA o el IRPF. En ambos casos, la X será el importe final de la factura.

Base imponible en los autónomos

Los trabajadores autónomos disponen de dos métodos para calcular su base imponible, según cual sea su actividad.

El método directo normal es el que se aplica en caso de haber renunciado a la modalidad simplificada, o tener más de 600 mil euros de facturación al año. Para llevarlo a cabo, se usan los datos de los libros de contabilidad del negocio. Por otro lado, el método directo simplificado es el que se aplica justo en la situación contraria.

Asimismo, también hay que tener en cuenta la existencia del método de estimación objetiva, conocido popularmente como módulos. En este caso, la base se calcula teniendo en cuenta una serie de índices establecidos por ley. Por lo tanto, la declaración es la suma de estos módulos, sin tener en cuenta los beneficios generados realmente a lo largo del período impositivo. Eso sí, hay que resaltar una ventaja importante de este sistema: la facilidad de la gestión, ya que la cifra es siempre la misma sin tener que preocuparse a priori de cifras.

Finalmente, también puede recurrirse al método de estimación indirecta para hacer este cálculo. En este caso, será necesario siempre hacer un informe que explique la necesidad de usarlo, así como los medios usados para ello.

Base imponible e IVA

Uno de los usos más habituales de esta base es el cálculo del impuesto sobre el valor añadido que debe aplicarse a una factura. El IVA es un impuesto indirecto que grava el consumo. Por lo tanto, en un principio se considerará como la cantidad base de su aplicación el importe requerido como contraprestación económica al servicio o producto ofrecido. De todos modos, no siempre tiene que ser esto exactamente así. En algunos casos, la venta puede implicar conceptos como seguros, transporte o descuentos especiales, que deberán tenerse en cuenta antes del cálculo de la base imponible, para poder tener una cifra final sobre la que aplicar los impuestos.

Es decir, si se cobran 500 euros por la realización de un trabajo, pero se aplica un descuento del 20 % por pronto pago, la BI será el resultado de esta operación. A partir de aquí, se hará el cálculo correspondiente del IVA o el IRPF.

En definitiva, la base imponible es un cálculo indispensable para aplicar la fiscalidad en una empresa, en aspectos tan diferentes como facturas de venta, declaración del impuesto de sociedades o las nóminas de los empleados. En consecuencia, las personas físicas también deben tenerlo en cuenta a la hora de hacer la declaración de la renta, al tener que reflejar los rendimientos del trabajo del período impositivo.

¿Sabes que hacemos software cloud a medida?

➝ Click para saber más sobre software cloud a medida
5/5 (1 Review)

¡Dale caña y haz que se enteren!