¿Qué es la declaración de la renta y cómo presentarla?

La declaración de la renta es el tributo que debemos pagar a la Agencia Tributaria las personas físicas residentes en España por las ganancias que hayamos generado a lo largo de un ejercicio fiscal. Nos referimos a los rendimientos netos obtenidos, es decir, la cantidad resultante tras restar los gastos deducibles.

IRPF: qué es y cómo se aplica

El impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) es, junto con el IVA, la principal fuente de recaudación de Hacienda. Grava todas las cantidades granjeadas por el contribuyente durante el año y es progresivo, lo cual significa que la tasa impositiva es mayor cuanto más altos son los ingresos producidos.

Esta progresividad persigue un efecto redistributivo de la riqueza, de manera que la carga fiscal se reduce para las personas con menor capacidad adquisitiva y aumenta para quienes perciben elevados emolumentos. Para establecerla, se aplican una serie de tramos que van en función de las cantidades obtenidas.

Con ellos se consigue calcular la cuota a pagar. Son los siguientes:

– De 0 a 12 450 euros, el 19 %

– De 12 450 a 20 200 euros, el 24 %

– De 20 200 a 35 200 euros, el 30 %

– De 35 200 a 60 000 euros, el 37 %

– De 60 000 euros en adelante, el 45 %

Debemos tener en cuenta que estos porcentajes no se aplican sobre la totalidad de la renta. En este sentido, hemos de subrayar que, como contribuyentes, pagaremos un 19 % por los primeros 12 450 euros, un 24 % por la cantidad restante hasta alcanzar los 20 200 euros, un 30 % por la que supere esa cifra hasta llegar a los 35 200 euros y así sucesivamente.

Estas sumas de dinero pueden proceder del salario que cobramos al trabajar por cuenta ajena o de los ingresos que generamos como autónomos por cuenta propia. También, de prestaciones públicas, plusvalías relacionadas con el patrimonio, rentas de nuestro capital, etcétera.

¿Qué son las retenciones y los pagos a cuenta del IRPF?

Las retenciones del IRPF son las cantidades que nuestros pagadores están obligados a restar mensualmente de nuestra nómina, pensión, algunas rentas por alquileres, intereses de fondos bancarios e inversiones, prestaciones, servicios profesionales, etcétera.

Dichos pagadores han de realizar pagos a cuenta a la Agencia Tributaria por valor de estas cantidades en cada uno de los pagos que nos efectúen. Estos pagos a cuenta se saldan trimestralmente. De esta forma, el fisco va recaudando durante el año el dinero de cada persona de forma periódica.

Por tanto, el estado no ha de esperar a que presentemos la declaración para obtener sus ingresos y la sensación de carga fiscal sobre el contribuyente es menor que si tuviera que abonar el impuesto de una vez. Además, Hacienda recopila nuestra información en relación a las rentas cobradas.

En situaciones donde no existe un pagador claro de estos rendimientos, como puede ser el caso de los beneficios que obtienen los trabajadores autónomos por el desempeño de su actividad económica, el fisco obliga a realizar pagos fraccionados, obligando a ingresar un porcentaje de lo acumulado cada tres meses, a cuenta de la futura declaración.

¿Quiénes estamos obligados a hacer la declaración de la renta?

Todos los contribuyentes, de nacionalidad española o no, que hayamos residido en España más de 183 días durante el año natural o que tengamos en el país la base principal de nuestra actividad económica estamos obligados a presentar la declaración de la renta.

No obstante, la Agencia Tributaria plantea algunas excepciones. Quienes perciban rendimientos del trabajo exclusivamente, procedentes de un único pagador y que sean iguales o inferiores a 22 000 euros anuales, están exentos, aunque pueden hacerlo si lo desean. En caso de existir varios pagadores, no tendrán la obligación aquellos cuyos ingresos procedentes del segundo y posteriores no superen en conjunto los 1500 euros. Si esa cifra es mayor, para quedar exentos los rendimientos totales del trabajo tendrán que ser inferiores a 1200 euros.

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Tampoco tienen por qué declarar a Hacienda quienes únicamente perciban prestaciones pasivas (planes de pensiones, seguros colectivos, prestaciones de seguros de dependencia, planes de previsión asegurados, planes de previsión social empresarial, mutualidades de previsión social y pensiones de la Seguridad Social y de clases pasivas).

Debe cumplirse, eso sí, el requisito de que el tipo de retención aplicable se hubiera determinado de acuerdo al procedimiento especial que establece la reglamentación, que debe solicitarlo el contribuyente presentando el modelo 146. El límite anual radica en 12 643 euros, salvo para aquellas personas que hubieran fallecido con anterioridad al día posterior a la finalización de la campaña anterior, que se mantiene en 12 000 euros.

Los trabajadores que no obtengan rendimientos del trabajo, capital, ganancias patrimoniales u otras actividades económicas por un valor superior a los 1000 euros no tienen tampoco por qué presentar la declaración. Tampoco tienen que hacerlo quienes hayan tenido pérdidas patrimoniales inferiores a los 500 euros. Sin embargo, todos los trabajadores autónomos, lleguen o no a los límites establecidos y presenten ganancias o pérdidas, deben declarar.

No obstante, aunque no estemos obligados, es recomendable revisar el borrador, ya que es posible que nos podamos ver beneficiados por diferentes deducciones y que tengamos derecho a percibir una devolución porque las retenciones a cuenta hayan sido superiores a lo que nos correspondía pagar. Además, existe la posibilidad de que haya errores subsanables que puedan generarnos problemas futuros con el fisco.

¿Cómo hacer la declaración de la renta?

La declaración de la renta tiene carácter anual y debemos presentarla entre los meses de abril y junio a través del modelo 100. Se aplica a año vencido, es decir, en este ejercicio fiscal 2020 saldaremos cuentas por los ingresos que obtuvimos en 2019.

Cada año, Hacienda presenta un calendario del contribuyente donde se especifican las fechas concretas y los plazos de presentación para cada una de las modalidades. También incluye información fiscal para autónomos y empresas sobre cómo hacer la declaración correspondiente.

Tenemos la opción de confirmar el borrador por vía telemática, modificándolo en el caso de que debamos cambiar o completar algunos datos, hacerlo por vía telefónica con la ayuda de un técnico de la Agencia Tributaria o bien acudir presencialmente a la oficina más cercana.

¿Qué sucede si estamos obligados a declarar y no lo hacemos?

Hacienda entenderá que cometemos una infracción si estamos obligados a declarar y no lo hacemos. Las sanciones se clasifican en función de si son leves, graves o muy graves. De cada una de ellas se deriva una serie de sanciones a las que tendremos que responder por nuestro fallo.

Los más habituales son eludir el pago de tributos, percibir devoluciones indebidas, omitir ingresos, disfrutar de beneficios fiscales que no nos corresponden o, directamente, no presentar la declaración de la renta. La Agencia Tributaria tendrá en cuenta si existe fraude malintencionado para imponer la multa correspondiente.

Así, por ejemplo, si no presentamos nuestro borrador en plazo sin que se produzca un perjuicio para Hacienda podríamos ser castigados con 200 euros. En caso de no haber pagado a tiempo la deuda derivada de la autoliquidación, a esta cantidad podrían sumarse una serie de recargos en función del tiempo transcurrido sin haber satisfecho dicho pago. Las infracciones consideradas graves y muy graves podrían ser sancionadas por la administración con elevados importes.

¿Cuáles son los errores más comunes en el borrador?

Revisar a conciencia el borrador es importante en todos los casos, ya que, en muchas ocasiones, estos presentan fallos que podrían acarrearnos problemas. Los más habituales que observamos son:

– Errores relacionados con la tributación de la vivienda o el préstamo hipotecario.

– Desajustes que tienen que ver con las declaraciones conjuntas entre cónyuges y las separaciones matrimoniales, pensiones compensatorias, etcétera.

Si observamos que la Agencia Tributaria se ha equivocado al confeccionar nuestro borrador deberemos modificar los datos erróneos antes de presentar la declaración. Es probable que esta administración nos reclame la documentación que acredite la veracidad de la nueva información para justificar esos cambios.

¿Por qué han de devolvernos dinero o estamos obligados a pagar al liquidar el IRPF?

Cuando presentamos el borrador de la renta estamos efectuando una liquidación del IRPF. Esto significa que estamos ajustando los rendimientos netos obtenidos y las retenciones que nos han practicado, después de haber aplicado las deducciones correspondientes.

De esta forma, si durante el ejercicio fiscal correspondiente nos han retenido una cantidad superior a la que nos corresponde pagar, atendiendo a nuestros ingresos y a nuestra situación personal particular, Hacienda nos devolverá lo que hayamos pagado de más.

Si, por el contrario, el porcentaje de IRPF que nos han ido descontando poco a poco da como resultado una cifra inferior a la que, por ley, debemos abonar, entonces el resultado de la declaración nos saldrá a pagar y deberemos ingresar al estado lo que corresponda en los plazos estipulados. Hacienda, por tanto, nunca devuelve un dinero que previamente no nos hayan retenido.

Con esta información que hemos ido recopilando y desgranando hemos explicado con detalle qué es la declaración de la renta, cómo hacer dicha declaración y cuándo presentarla y en qué casos estamos obligados a hacerlo. Esta es una práctica guía que esperamos que resuelva todas las dudas de nuestros lectores.

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