Marketing emocional: qué es y cómo aplicarlo

Marketing emocional: qué es y cómo aplicarlo

¿Somos las personas seres racionales o fundamentalmente afectivos?

En realidad, la mayoría de nuestras decisiones son objetivamente cuestionables. Son los sentimientos los que determinan habitualmente lo que hacemos o decimos. Por eso, el marketing emocional se ha convertido en una herramienta muy productiva para los especialistas en comercialización y para los directivos o gerentes de las empresas.

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En este post, te contamos que es y en qué consiste este enfoque, aunque, antes, procede hacer una pequeña introducción sobre las emociones. ¿Sabrías decir qué son y cuáles tienes tú?

Adentrándonos en las emociones humanas

Si piensas en las emociones que puedes experimentar, acudirán a tu mente conceptos asociados a la pena, la satisfacción, la alegría, el pánico, la sorpresa, la ira…

A lo largo de la historia, desde los estudios pioneros del mismísimo Aristóteles, pasando por la reveladora obra de Darwin La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, publicada en 1872, el conocimiento de las emociones humanas y sus manifestaciones corporales han sido prolíficos y muy valiosos. También Paul Ekman, en 1972, y Robert Plutchik, en 1980, han hecho al respecto aportaciones geniales.

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Actualmente, se consideran 4 emociones básicas del ser humano: tristeza, enfado o asco, felicidad y sorpresa o miedo. Lo más importante es que las emociones son inmediatas y difíciles de subyugar. A efectos de mercadotecnia, has de saber que condicionan nuestro intelecto y nuestras decisiones, casi siempre a nivel subconsciente y sin que nos demos cuenta.

Por ejemplo, cuando acudimos a un concesionario específico de coches y nos fijamos en un coche de gama alta con unas prestaciones top y un llamativo color de carrocería, no siempre seremos conscientes de las auténticas motivaciones que nos guían.

Tras hacer la compra, la justificaremos con argumentos racionales que consideraremos reales: su motor tiene tantísimos caballos, alcanza los 250 km/h, tiene una seguridad excepcional, un precio inmejorable…

Lo que hacemos es racionalizar nuestra decisión, ya que, a lo mejor, ni siquiera somos conscientes de que hemos tomado la decisión afectivamente. Por ejemplo, porque ese es un modelo superior al que se ha comprado nuestro cuñado, al cual necesitamos superar emocionalmente y dejar en un segundo plano.

Qué es el marketing emocional

Si el público actúa, mayoritariamente, movido por sus emociones y elige en función de ellas, resulta razonable pensar que el marketing emocional se haya convertido en una realidad tan poderosa hoy en día. Pero ¿en qué consiste?

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Se denomina así a aquella disciplina cuyas estrategias de venta se centran en conectar con el público, a través de la comunicación, de una manera afectiva y consolidando firmes vínculos relacionales.

Es decir, su objetivo consiste en dotar a cada marca, dentro de su estrategia comunicativa, de una conexión afectiva con sus consumidores, clientes potenciales y reales, e incluso con la sociedad en su conjunto. Busca conseguir que la percibas como propia, te sientas orgulloso y satisfecho de pertenecer a su comunidad y desees formar parte de ella o seguir haciéndolo.

En qué se basa el marketing de las emociones

Existen 4 pilares que sostienen la mayoría de las estrategias emocionales de marketing:

1. Vínculo afectivo entre marca y público

Se apoya en la conexión entre ambos gracias a que comparten experiencias, la comunicación bidireccional y las relaciones empáticas. Las sensaciones y emociones que te transmiten tu refresco, tu pantalón vaquero o tu smartphone de última generación son más importantes que las funcionalidades que te reportan realmente.

2. Mezcla de experiencias, sensaciones y emociones

¿Tú también estás “infoxicado”, es decir, intoxicado por tanta información? Recibimos unos 1000 impactos diarios de comunicaciones publicitarias, por lo que la diferenciación y el reconocimiento de los mensajes corporativos son fundamentales. Y el recuerdo, claro.

¿Y qué retenemos las personas más claramente? Aquellas vivencias, experiencias y sensaciones que nos han causado una honda y profunda huella emocional. El aroma de nuestros padres o la canción con la que nos enamoramos, por ejemplo. La humanización de las marcas y de sus mensajes son tan determinantes como la accesibilidad que ofrecen a sus públicos.

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3. Lovemark

Marcas que enamoran, de eso se trata. Deben ser capaces de atrapar el corazón de su cliente y asegurar su fidelidad frente a las tentaciones permanentes de los competidores. Compartir historias humanas, que apelan a lo mejor del ser humano y llegan a su corazón, constituye una estrategia formidable en esta dirección.

4. Marketing de contenidos

Ya no se trata de vender; como marcas, nos comunicamos para seducir y aportar valor a nuestro target. Por eso, tienes que ofrecerles esos contenidos que necesitan y les resultan útiles, tanto racional como afectivamente. Ya no debes ir tras ellos, sino elaborar contenido valioso para que cada cliente llegue hasta ti.

En conclusión, el marketing emocional está acumulando cada vez más éxitos y, desde luego, responde mucho mejor a cómo decidimos y compramos las personas.

¿Te ves capaz de aplicarlo?

¡Vamos, cuéntaselo a todos!

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