¿Qué es una auditoría SEO?

Realizar una auditoría SEO a una página web es sinónimo de querer avanzar, de amoldarse a los requisitos de Internet y, sobre todo, de apostar por la mejora continua para conseguir los mejores resultados. A continuación, comento en qué consiste y por qué necesitas, urgentemente, someter tu propuesta en internet a este tipo de revisión.

¿Qué es una auditoría SEO?

El término auditoría siempre se identifica con el aspecto económico de una empresa o institución, por lo que mezclar este concepto con el SEO puede ser algo que no se entienda demasiado bien.

Como auditoría SEO nos estamos refiriendo al conjunto de acciones realizadas para analizar en profundidad todos los aspectos relacionados con el posicionamiento de una página web. El resultado es un informe en el que se subrayan los puntos positivos y, especialmente, los negativos que están afectando al posicionamiento de la página en Google.

Igualmente, se ofrecen consejos eficaces para poner en práctica de inmediato con el único objetivo de mejorar los resultados de la página en el menor tiempo posible.

Es importante tener en cuenta, como es necesario aclarar, que el auditor SEO se encarga de elaborar el informe, pero no de realizar las modificaciones correspondientes y aconsejables salvo que se indique lo contrario. Resumiendo, la utilidad de esta revisión se basa en los siguientes factores:

– La detección de los errores en el SEO que provocan que los robots de los buscadores no indexen la página correctamente.

– Conocer cuáles son las soluciones más eficaces para los problemas encontrados.

– Proponer un plan de trabajo para que se les dé la prioridad necesaria a los procesos que necesitan atención urgente.

¿Cómo es posible saber que tu página web necesita una auditoría de este tipo?

Intenta diseñar una nueva estrategia de SEO y constata que nunca te has detenido a analizar las palabras clave y la estructura interna de las mismas. Además, si llevas varios meses intentando todo tipo de campañas publicitarias que eran efectivas mientras duraban pero que no logran mejorar tu posicionamiento, la conclusión es fácil de deducir.

Al comprobar que el tráfico que genera tu página no es el correcto y que va bajando, es necesario llamar a un profesional del sector que estudie la posibilidad de realizar esta revisión para encontrar en qué está fallando.

¿En qué consiste la auditoría?

En una auditoría desmonto la página sección por sección para revisar hasta el último detalle. Principalmente, analizo los siguientes puntos importantes:

– La facilidad que le da la página a los robots de los buscadores para que sea indexada.

Los errores. Las redirecciones 301 o 302 o el famoso error 404 son la confirmación de que la estructura interna de la página no es la correcta. Los buscadores penalizan la página por la presencia de enlaces rotos y de URL inexistentes.

– El sitemap. Es un documento esencial para que los rastreadores entiendan cómo está estructurada la página y cuáles son sus secciones. En algunas ocasiones, nadie le indica a los bots que pueden rastrear un apartado específico, lo que provoca que la página sea entendida por estos como un caos sin demasiada lógica.

– El nivel de indexación. Este punto del análisis también sorprende. Es habitual que me encuentre páginas que solo especifican que aparezca en los resultados la página principal y el formulario de contacto, pero no el catálogo o el blog. Así, parece bastante complicado lograr que alguien entre en el sitio y pueda comprobar lo que ofrece una empresa.

– Las palabras clave. Si bien es cierto que tenía las más apropiadas para describir mi negocio, también me afectaba que hubiera otras. Estas han de ser usadas por mi competencia más directa, mejor posicionadas y más solicitadas por las personas que buscaban algún contenido en Internet. El estudio de las más convenientes me ayudó a renovar las que tenía.

¿Meta descripción y meta título? Cualquier contenido que se sube a un blog lleva etiquetas, pero no estos pequeños resúmenes que ahora usan los buscadores para indexar los contenidos. Sin ellos, no es posible aumentar el CTR y el tráfico hacia los nuevos contenidos será cada vez más bajo.

– La velocidad de carga. Como experto, calculo que una página web competitiva debe tardar un máximo de cinco segundos en cargarse completamente. Muchos enlaces a la base de datos, un código HTML poco eficaz o el uso de imágenes sin comprimir son los principales factores que lastran el ascenso en los SERP.

– Un análisis de todas las imágenes y de los vídeos. La mayoría de ellas no están comprimidas y los vídeos pesan demasiado, lo que provoca la ralentización de la velocidad de carga.

– La posibilidad de reunir en una única sección algunas otras que no aportaban demasiado. El menú de mi página web tenía unas seis secciones distintas que no pasaron el filtro del auditor.

– El análisis de información o contenidos demasiado similares. Repetir siempre los mismos datos en diversas secciones sin darse cuenta de las consecuencias de esta acción a la hora de indexar una página web es otro error frecuente.

– La estructura del SEO. Usar siempre distintas palabras para cada sección sin darse cuenta de lo negativo de esta medida. La complicación de la estructura conlleva un gran esfuerzo para los robots, que difícilmente pueden encontrar lo que la persona interesada le solicita.

– El SEO on page. Se suele ignorar en qué consiste. Lo defino como el diseño de una estrategia específica para que los usuarios vayan a las secciones que más me interesan (servicios, productos y contacto). El análisis de una página web confirma la inexistencia de esta estrategia en una web.

– Las penalizaciones que puede sufrir una página web. El uso de enlaces a páginas de prestigio del sector que devuelven el favor termina por afectar al proyecto. Los buscadores castigan esta actitud retrasando la aparición de la página en la lista de resultados.

Perfil de SEO procedente de otras páginas. Como he aclarado, se analizan los anchor text usados por las webs amigas para definir la analizada. También se reciben enlaces de otras páginas consideradas como sospechosas, por lo que es esencial crear un archivo disavow. Este sirve para aclarar a los buscadores que no se consideran reales ni recomendables esos enlaces.

¿Se puede hacer una auditoría SEO de calidad en solitario?

No es posible hacer una auditoría SEO sin ayuda. Si bien es cierto que existen diversas herramientas de alta calidad que te permiten detectar algunos errores, lo más recomendable es confiar siempre en profesionales que te ayuden a interpretar los datos obtenidos y a poner en marcha las medidas oportunas.

El usar páginas como SEMrush o Serpstat puede ayudar a conocer que hay algún problema y que es necesario llamar a un experto para que analice la página web. Comenzar usando Google Chrome SEO Stats es siempre positivo. De hecho, en su informe ya se apreciaba cómo era necesario modificar a fondo algunas de las secciones de mi web. Llamando a una empresa especializada siempre es más fácil.

¿Cuáles son las consecuencias de la auditoría en una página web?

Los resultados son diversos y, sobre todo, muy positivos ya que se logra generar más tráfico, más fidelización y aumentar los leads. Además, se convertirá en una fuente de consulta especializada para todos los interesados en nuestro sector. Las consecuencias se podrían resumir en el siguiente listado:

Reduje el número de secciones de la página de ocho a cuatro, agrupando los contenidos similares y aligerando el tiempo de carga.

– Mejoré el posicionamiento de la página gracias al uso de palabras clave distintas basadas en la tendencia del long tail. Según esta técnica, el uso de dispositivos móviles para realizar búsquedas por voz exige incluir en las palabras clave también preguntas diversas sobre los servicios y contenidos ofrecidos.

– Una subida en la lista de resultados de los contenidos más populares. Reformando la forma de ofrecer la información conseguí que algunos de los contenidos recibieran miles de visitas.

– Empecé a evitar las penalizaciones corrigiendo los errores. Consigo que una página ocupe el lugar que se merece tras el esfuerzo continuado de sus gestores.

– Compruebo que las páginas que más me interesan aparecen indexadas correctamente.

– Cambio el diseño de la página para hacerlo responsive. Esto pasa por amoldar el tamaño de las imágenes al de la pantalla de los dispositivos móviles y lograr acelerar así el tiempo de carga en los mismos.

– Aprendo cuál es la arquitectura más conveniente para una página web aplicándola a otros futuros proyectos si procede.

– Conozco si la segmentación era errónea según el análisis de las características más repetidas en las personas que consultan una página. Sé identificar así mejor al cliente tipo y puedo comenzar a generar contenido específicamente para él.

– Dejo de pensar que no es necesario preocuparse por la competencia más directa. No se trata de dejar de atender el negocio, pero sí de analizar qué hacen los competidores para triunfar. De este modo amoldo mis técnicas al negocio en cuestión y le saco más partido a la web.

¿Hay que volver a hacer una auditoría SEO a una página web?

Las auditorías han de hacerse con cierta frecuencia. En un principio se piensa que al realizar la primera y llevar a cabo las modificaciones es suficiente. Pero, si a los seis meses analizo el sitio con las herramientas arriba mencionadas, es fácil que me dé cuenta de que hay diversos errores que deben ser solucionados rápidamente.

El motivo no es otro que la evolución constante del algoritmo de los buscadores. Es decir, son estas empresas las que van decidiendo cómo hay que encontrar una página web o qué alternativa es la más recomendable para que cualquier persona encuentre lo que busca en el menor tiempo posible.

Volví a llamar al experto que realizó mi primera auditoría y me comentó que lo mejor era repetirla, como mínimo, una vez al año. En caso contrario, es fácil comenzar a comprobar cómo la página va perdiendo posiciones y cómo empieza a considerarse como anticuada por parte de los posibles usuarios de la misma.

No en vano, cuando se comienza a pensar en diseñar una segunda página web, es necesario apostar por este tipo de revisión previa para comenzar a construir su estructura teniendo siempre en cuenta los factores ya comentados.

Aconsejo a cualquier empresario que someta su web actual, o la que está diseñando, a este tipo de examen para que no tarde demasiado en comenzar a recoger los frutos de su esfuerzo.

Tan imprescindible como necesaria

Estos dos adjetivos son los que más uso cuando alguien me pregunta sobre una auditoría de sus palabras clave. Además, siempre resalto la importancia de los siguientes factores:

– Una página web no debe ser nunca algo estático que no evoluciona. Más bien al contrario, es el resultado de un código de programación de diversos lenguajes que ha de ir amoldándose, progresivamente, al entorno en el que se vaya a usar.

– La revisión constante de su estructura es la medida más eficaz para evitar que todo el trabajo realizado, así como las inversiones en publicidad, no ofrezcan el fruto deseado.

El SEO, con sus continuas modificaciones, es la base perfecta para construir una página web exitosa que genere tráfico de forma natural y aumente los beneficios de cualquier tipo de negocio.

Puedo concluir que, sin auditoría de por medio, resulta imposible llegar a aparecer en los primeros puestos de las listas de resultados en cualquier buscador. Esto ayuda a que una propuesta sea más conocida que nunca y que cualquiera de los clientes potenciales pueda encontrar los productos promocionados en un tiempo récord.

Entre las consecuencias de esta actividad se encuentra ampliar el radio de acción de la empresa e incluso aventurarse a crear nuevas páginas web que también generen los beneficios esperados.

Mi consejo a cualquier empresario es que se atreva a dar el paso de revisar a fondo su página web a través de una auditoría SEO, confiando en los mejores profesionales para lograr su objetivo de dar a conocer su negocio en internet. Solo así podrá emprender una nueva etapa en la que saque el máximo partido posible a su esfuerzo diario para conseguir que su negocio sea mucho más rentable.

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